En las oscuras minas de carbón no se puede luchar solo, pues de esa forma es imposible terminar con vida al final de cada jornada, situación que genera cercanía física y afectiva entre las luciérnagas del negro socavón.
En la jaula los mineros se "apretan" día a día en medio de risas y conversaciones rumbo a las faenas; en los vagones los mineros se sitúan uno frente al otro, lo cual favorece el ambiente de diálogo y de confianza mutua.
En la Jaula todos son hermanos y muchas veces de ahí surgen compadres, cuñados o vecinos de barrio que prolongan su amistad en el exterior.

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